La promesa siempre fue que la Inteligencia Artificial llegaría para ser nuestra asistente, esa herramienta mágica que nos quitaría el trabajo aburrido para que pudiéramos ser más creativos. Sin embargo, lo que estamos viendo en el terreno, especialmente en el mundo del copywriting y la creación de contenidos, cuenta una historia muy distinta. Críticos y analistas advierten que la revolución del mercado laboral ya detonó, y no es exactamente como nos la pintaron.
El ciclo: Asistencia, Edición y... ¿Despido?
Brian Merchant, en su serie AI Killed My Job, describe un patrón que muchos creativos ya están viviendo en carne propia. Funciona así:
- La IA llega como "ayuda": Te dicen que es para agilizar procesos.
- Tu rol cambia: Dejas de escribir o crear desde cero y te conviertes en un "editor" de lo que escupe el bot.
- El adiós: El cliente o jefe decide que el resultado de la IA es "suficientemente bueno" (aunque sea mediocre) y tu puesto se vuelve prescindible.
No es que la IA sea mejor que un humano experto, es que ha reentrenado al mercado para aceptar un lenguaje más barato y plano.
La economía del "suficientemente bueno"
Estamos presenciando un reseteo del mercado. Muchos clientes están aceptando bajar la calidad con tal de bajar los costos. Esto empuja las tarifas al suelo y convierte el trabajo artesanal y estratégico en un commodity de plantillas. Es como si cambiáramos la comida de autor por comida rápida de microondas solo porque es más barata y "llena igual".
El costo humano de esto es brutal. No hablamos de números en una pantalla, sino de:
- Negocios que cierran.
- Colapso de ingresos para freelancers.
- La sensación desmoralizante de ser devaluado.
Hay casos de agencias que pasaron de facturar cientos de miles a casi nada, y escritores médicos cuyas horas se redujeron drásticamente, viendo cómo su trabajo de "revisión" se paga mucho peor. Y lo más irónico (y doloroso): muchos profesionales ven cómo los clientes crean GPTs personalizados entrenados con los mismos textos por los que pagaron a humanos anteriormente.
¿Por qué importa esto?
La comunidad tecnológica tiene que leer esto como una lección de producto urgente: cuando automatizas el "primer borrador", también estás automatizando la percepción de valor.
Este no es un reemplazo instantáneo tipo película de ciencia ficción. Es un "apretón lento": pasas de Creador → Editor → Costo eliminable. Si no empezamos a diseñar sistemas que valoren la procedencia humana, el consentimiento y la calidad real, vamos a terminar escalando la cantidad de contenido basura en internet mientras las carreras profesionales se hacen humo.
La revolución laboral no viene en camino; ya estamos metidos hasta el cuello en ella.